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Recuerdos de una actriz y fundadora de teatros

Altamente sospechosos

Por Alejandra Boero

No soy peronista ni antiperonista. Siempre me importaron las personas, y tuve la suerte de encontrar gente muy valiosa entre los peronistas y entre los que estaban en contra. Pasé por las experiencias del golpe de junio de 1943, las persecuciones de 1945, el voto a Perón de 1946, la "libertadura" de 1955...

Desde chica aprendí a manifestarme. Mi mamá, Liria Boero, no tenía militancia pero me llevaba a las manifestaciones. No se parecía en nada a mi padre, muy severo y bien de derecha. Esas diferencias tenían para mí un costado positivo, porque un padre que prohíbe te ubica, te obliga a elegir. Cuando me decidí por el teatro, me dijo: con mi apellido no. Pero lo que pudo ser una negativa para siempre terminó siendo un respaldo.

El tiempo suaviza esas cosas: mi viejo nos ayudó a vender entradas para Nuevo Teatro, el grupo que formamos en la calle Maipú 28, donde funcionó La Máscara. En 1951 nos mudamos a la avenida Corrientes. Mi papá nunca quiso comentar mi trabajo, pero lo sorprendí varias veces hablando con otras personas de manera elogiosa.

Era fabuloso para mí estar en la calle acompañando las manifestaciones. Estar rodeada de tanta gente me hacía sentir más pequeña, pero también muy importante. Un día, con mi vieja -que se preocupaba porque en el escenario yo aparecía casi siempre con vestidos pobretones, deshilachados, por mis personajes en obras como Bajo fondo, de Gorki o en alguna versión de Crimen y castigo, de Dostoievsky o una puesta de Madre Coraje, de Brecht-, quedamos en medio de un tiroteo frente al diario Crítica, de Botana. Hoy, con 85 años, tengo que andar con bastón, pero si pudiera caminar me verían en la calle.

Entré al teatro La Máscara en 1940. Lo dirigía Ricardo Passano (padre). El elenco estuvo primero en la calle Moreno (en una sala que fue cerrada en 1943) y después ocupó el espacio de Maipú 28 (que fue demolido en 1954). Yo tenía poco más de 20 años y ya había nacido mi hijo Alejandro (Samek). Todos los grupos de teatro independiente fuimos vigilados: La Máscara, Juan B. Justo (cerrado en 1943), el Florencio Sánchez (de Boedo), el Teatro del Pueblo...

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