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Qué fue, qué es el peronismo

Por Teresa Bonet

Desde sus orígenes el peronismo ha sido procesado a través de diversas narraciones que han ido confiriéndole entidad como un hecho histórico conformado por su acontecer, y también por el conjunto de sus descripciones. Distinguido dentro de los populismos latinoamericanos; diferenciado por las interpretaciones que lo identificaron como bonapartismo; cuestionado crítica y desencantadamente mientras fue explicado bajo el signo de la revolución nacional; combatido dentro y fuera de sí mismo cuando su característica propia de construcción popular de largo período lo incluyó dentro de las revoluciones sociales; simplificado como fascismo; exaltado como nacionalismo, y segregado por autoritarismo, el peronismo aún continúa profundamente "mediado por múltiples narraciones" (De Ipola, 1988).

Tratándose entonces de un "fenómeno de naturaleza compleja" y de un proceso aún abierto para la historia reciente, su relevancia lleva consigo también su dificultad: la innumerable cantidad de interpretaciones que, desde diversos campos narrativos, han intentado captar su identidad que, informe y confusa, aún se halla aprisionada por la pasión contenida en la propia distancia de un enigma.

Eva

Las variaciones sobre el modo de conceptualizar esta experiencia iban surgiendo bajo el ritmo que los cambios políticos introducían dentro del sistema estatal, y a medida que esto ocurría, el peronismo iba consolidándose como una identidad heterogénea, polisémica y, por ello, mortificante para el conjunto de los intelectuales. Así, una identidad dotada de una capacidad de interpelación constante al proceso histórico-político, exigía en sus momentos más urgentes ser desentrañada, escrutada, comprendida.

Hasta pocos años antes del golpe militar de 1955, el peronismo había sido en la historiografía académica una forma de fascismo, una anomalía, una aberración que finalizaría una vez desaparecida la figura de su líder carismático. Así, había sido convertido en acontecimiento de un pasado absoluto, cuya "causa ausente" (Jameson) -sin embargo omnipresente- era necesario olvidar llegada "la hora de la libertad".

Perón

Pero hacia 1955, esa interpretación de relato único que creía casi plenamente en su linealidad -al "autoritarismo" anterior a 1955 le sucedía ahora la "libertad"-, comenzó su fragmentación dando origen a las formas múltiples con las que a partir de entonces empezó a ser interpretado el peronismo. La adhesión obrera a Perón y su continuidad posterior a la caída estallaron en las discusiones de los intelectuales, y a las preguntas de qué había ocurrido, por qué de ese modo y cómo había terminado todo les sucedieron otras que se orientaron hacia su significado y su sentido más profundos. Con las preguntas ¿qué es el peronismo? y ¿por qué es todavía?, la crónica del suceso daba paso a un verdadero relato histórico que debió tomar al peronismo como un contenido que se hallaba unido de modo indisoluble con acontecimientos, actores y narraciones originados mucho antes de su experiencia, y cuyos efectos serían también de largo alcance.

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